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lunes, junio 22

Capítulo 6 #QQDMi

Muchas gracias a las personas que leen mi historia, estoy muy agradecida por los mensajes. Espero que les guste este capítulo seis, a partir de ahora muchas cosas comenzarán a cambiar. Gracias por acompañarme. 

¡Disfruten la lectura!





Jodido Lucas, Jodida yo, Jodida la distancia...




Oscuridad absoluta es lo que rondaba en mi habitación, lo primero que hice cuando desperté fue prender el velador y ver la hora, las 5:34 AM.
Mi subconsciente no paraba de pronunciar las siguientes palabras en mi mente, <Prende el celular, prende el celular>
Lo prendí, y vi la llamada perdida de Lucas, a juzgar por la hora fue después de no haber contestado su mensaje.
Quería escribirle, pero ¿Por qué? El fue descortés conmigo cuando, prácticamente me echó de su departamento.
En verdad no puedo ser tan idiota, no puedo estar considerando escribirle un mensaje. <Solo será uno> Pensé.



*¿Por qué me llamaste anoche?*



Solo necesitaba una excusa para escribirle, y esa pregunta era la excusa perfecta para mi.
Pasado los diez minutos miré mi celular y no recibí respuesta, supuse que el estaba durmiendo. Me levanté para ir al baño, me lavé la cara, cepille mis dientes, y aproveché el cálido clima para ducharme, luego de haberme cambiado, fui directo a la cocina para tomar un café.
Encendí la tele muy bajito para no despertar a Al, me senté en el sillón, con la taza de café entre mis manos.
Poco a poco el sol iba apareciendo en el departamento, iluminando toda la habitación. 
Miré la hora y ya eran las 6:18 AM. Afortunadamente hoy solo tenía una clase y era cerca del mediodía por lo que me daba tiempo para hacer muchas cosas antes de cursar.
Una vez en la habitación mis ojos volaron hacia mi celular, lo agarré y vi dos mensajes y una llamada perdida.


*Quería hablar Muller.*



Llamada pérdida.



*Joder Muller, ¿Por qué no atiendes el teléfono?*



Decidí enviarle un mensaje.



*Mi celular está en silencio*



El me llamó y atendí.



*¿Por qué me llamaste anoche?* Pregunté antes de decir “hola”



*Hola, Buenos días. ¿Cómo estás? Yo bien, gracias por preguntar* Preguntó en un tono lleno de sarcasmo.



*Bien, gracias por preguntar* Respondí del mismo modo.



*Muy graciosa… ¿Qué haces despierta a esta hora?* Preguntó



*Es normal en mi, siempre me despierto temprano* Dije sin mentir.



*¿Harás algo ahora?*



*No* Sin evitarlo pregunté *¿Por qué?



*Te paso a buscar en 15 minutos* y cortó sin despedirse.



Yo me quedé boquiabierta. ¿Quién se cree para manejar mis horarios? Me pregunté mientras me peinaba y me miraba al espejo para ver si estaba bien… Nunca aprenderé.
Mi lado orgulloso me dice que lo deje y que vuelva a dormir, pero mi lado idiota, que por cierto, siempre gana, me dice que debe salir corriendo a su encuentro.
Jodido mi lado idiota y jodido Lucas.

Quince minutos después yo estaba sentada en mi sillón, vistiendo mi short de jean, mis vans verde oscuro, y una remera negra. Esta vez no llevaría mi bolso, solo mis llaves, celular y algo de dinero.
Le deje una nota a Al sobre la mesa y me dirigí hacia la planta baja del departamento, mi corazón dio un salto cuando vi a Lucas entrando al lugar.
Nuestras miradas se cruzaron, y una sonrisa arrogante inundó su rostro.


—Veo que aceptas mi invitación— Dice mientras me recorre de pies a cabeza con la mirada.




—Ya estaba levantada desde antes, además… No me dejaste opción, cortaste de inmediato la llamada—




—Era la idea— Murmuró.




—Dime, ¿Qué vamos a hacer? —




—Hablar—




—Estamos hablando— Respondí sin entender que pretende.




Con su hoyuelo malvado me dice — No debes estar a la defensiva todo el tiempo Muller, yo quiero ser tu amigo…—




Levanté mis cejas a modo de sorpresa.
Amigos, excelente palabra, “Confianza y afecto desinteresado entre las personas” según lo que leí en word reference.




—Ah— Juro que es todo lo que pude decir.




— Sé que soy un idiota, y ayer no te traté muy bien, pero… Eres muy divertida y me gusta pasar tiempo contigo, creo que podemos a llegar a ser amigos. Quiero compensar un poco todo lo que hice antes. —




¿Qué? Este no es Lucas Dubois, lo cambiaron. Debe ser una cámara oculta o algo por el estilo. Mientras esperaba que las cámaras aparecieran me resigné. Esto está pasando en verdad, pensé.
Lo miré y vi que me miraba fijamente. Traté de visualizarnos como amigos, y nos vi riendo, haciendo chistes, confiando el uno en el otro, cuidándonos, como se supone que hacen los amigos, pero vi algo más… Me vi a mí, perdidamente enamorada de él.
Podría intentarlo, quizás así pueda terminar de superar esta etapa y ponerle fin a estos confusos sentimientos que tengo hacia él.




— De acuerdo, no voy a aburrirte con un discurso sobre la amistad, pero debes saber que es algo que se construye de a poco, no se da de un día para el otro. — Le dije.




El sonrió de lado — Lo sé Muller—




Hay cosas que jamás van a cambiar, el nunca dejará de llamarme por mi apellido, y la verdad es, que no me molesta tanto como antes.




— Vamos— Me dijo.




— ¿A dónde? —




— Ya verás— Se puso sus anteojos ray ban y comenzó a caminar hacia la salida.




Joder, que difícil será ser su amiga. El llevaba una sencilla remera blanca y un jean negro que le quedaba a la perfección. ¿Cómo rayos hace para verse tan bien sin siquiera esforzarse? Es algo que jamás entenderé.
Trate de encerrar, encadenar, embrujar, ahogar, entre otras cosas esos pensamientos que no me conducían a ningún lado.
Suspiré antes de subirme a la motocicleta, rodeé mis brazos en su torso y traté de no pensar en lo fuerte que debe ser.
El condujo veinte minutos hasta la playa que hay cerca de mi ciudad. Estacionó su motocicleta en uno de los paradores del lugar, después de bajarse de la moto sacudió su pelo que estaba algo despeinado por el viento y estiró sus brazos, me quedé mirando el tatuaje que apareció en su brazo, un ancla. Antes no lo había notado porque estaba demasiado tapado para ver lo que era.  
Miré a mi alrededor y noté que estábamos solos, después recordé la hora ya debían ser casi las siete de la mañana y nosotros aquí.




— Debo suponer que no desayunaste— Me dijo




— Bebí una taza de café—




— Pero no has comido nada— Levantó una ceja.




— No— Respondí mientras seguía mirando a mi alrededor.




— ¿Te gusta la playa? — Preguntó.




— No— Me reí.




— Debes ser la única persona en el mundo que no le gusta la playa—




— En realidad, me gusta así, cuando está tranquila — Dije mientras miraba hacia el mar




— ¿Te refieres cuando no hay nadie? —




— Exacto—




— Si quieres te puedo dejar sola con la playa—




Lo miré y vi su hoyuelo, yo solo rodeé los ojos.
Bajamos por unas rocas y nos sentamos mientras mirábamos el mar. El abrió su mochila donde sacó donas y dos tazas térmicas de café.




Enarqué una ceja  — ¿Acaso tenías todo preparado? — Pregunté.




— Cuando me escribiste esta mañana— Dijo pasándome la taza — ¿Te fuiste enojada ayer? —




— Un poco— Dije y recordé a Lucy




— Lo siento— Dijo y lo miré a los ojos — Lucy me llamó y quería verme. Yo no quería que se cruzara contigo, ella a veces puede ser insoportable. Créeme te ahorré muchos problemas.




— Tranquilo, se defenderme. Le hubiera dicho que solo eres mi amigo, ella no tiene porqué pensar lo contrario. — Hablé con seriedad.




— Muller a mi no me interesa lo que ella puede llegar a pensar, no es nada mío. No quería que te la cruzaras porque quise evitarte un mal momento, eso es todo. —




— Entonces, gracias por ahorrarme el mal momento— Contesté y me sonrió.




No sé qué pensar de la situación. ¿Tan mala puede ser Lucy que él no quiere que me cruce con ella para evitarme problemas? ¿O será que a él si le interesa lo que piense ella? Da igual, él es solo mi amigo. Debo poner eso en mi mente.




— ¿Qué vas a hacer este viernes por la noche? — Preguntó




— Nada, ¿Por qué? —




— Habrá una fiesta en la casa de un amigo, ¿Quién sabe?, puedes encontrar a alguien, y tal vez puedas deshacerte de Don Controlador. — Lucas miraba hacia el mar en un intento fallido por reprimir su sonrisa.




— Bruno solo es un amigo—




— Lo que sea, ¿Vendrás? —




— De acuerdo pero ¿Puedo ir con…—




Ni siquiera pude terminar la frase que él habló — No, Rudolf no puede venir—




— Su nombre es Bruno. Y solo iba a decirle a Aldana… —




— ¿Tienes miedo de ir conmigo? — Giró su cabeza para mirarme.




—No— Si.




— Yo creo que me estás mintiendo Muller—




— Puedes pensar lo que quieras— Dije y me levanté.




— ¿Qué haces? — Preguntó




— Tengo ganas de caminar—




Se encogió de hombros y comenzó a guardar sus cosas. Yo comencé a caminar dejando las rocas de lado y caminé por la calle que teníamos encima. Tenía a mi vista la motocicleta de Lucas pero aún no quería irme, todavía me quedaban algunas horas para cursar.
Me di vuelta para hablarle, él estaba a varios metros de mi por lo que me acerqué.




— ¿A qué hora pasarás por mí el viernes? — Pregunté y el sonrió.





El viernes llegó. Y no vi a Lucas desde nuestro desayuno, hoy no fue a cursar. El me escribió después de que salí del trabajo para decirme que pasaría a buscarme a la noche.
Estaba viendo que ponerme y Al estaba a mi lado. Ella creía que yo tenía algo con Lucas, y aunque me cansé de decirle que no hay nada, ella jamás dejará de sospechar.




— Dime ¿Qué rayos debo ponerme para ir a la fiesta? — Le pregunté




— ¿Un vestido? — Dijo ella mientras se maquillaba.




— No lo sé, ¿Qué tal si todas las chicas están con jeans? —




— Bien por ti, serás única cariño— Dice con una sonrisa.




— No me agrada la idea — Reí.




— ¿Por qué? Serás el centro de atención—




— Exacto. No me agrada eso— Suspiré mirándome al espejo — Prefiero ser invisible— Susurré para mi.




— Es una lástima que no  quieras venir— Le dije




— No, hoy saldré con unos compañeros de trabajo, iremos al boliche que fuimos la otra vez, ¿Lo recuerdas? —




— Claro que lo recuerdo— Respondí.




Miré mi habitación. Desastre, eso era. Un huracán pasó por aquí. Mi cama estaba llena de ropa, los cajones del ropero estaban abiertos y en el piso tenía mis zapatos por todos lados.
Agarré un vestido blanco y me lo probé. Su largo es hasta por encima de las rodillas, tiene tirantes delgados. Es sencillo y bonito a la vez.




— Toma— Dijo Al mientras me tiraba una chamarra de mezclilla azul. —Unos zapatos negros y listo— Dijo guiñando un ojo




Al se fue y quedé sola en el departamento, para ganar tiempo comencé a acomodar mi habitación. Una vez listo, agarré mis pinturas y me hice una fina línea negra en los ojos y usé un poco de máscara para pestaña.
Como mi flequillo estaba creciendo decidí hacer una trenza con la parte frontal de mi pelo y dejé caer el resto de mi cabello castaño dejándolo suelto.


Mi celular comenzó a sonar.



*¿Hola?*



*Estoy afuera* Dijo Lucas y sonreí al teléfono.



*De acuerdo, ahora bajo* Dije y colgué.



Tomé mis llaves, mi celular y dinero por si acaso.
Una vez en planta baja me encontré con Lucas. JO-DER.
El estaba de espaldas mirando su celular, llevaba una camisa blanca, un jean azul y zapatillas negras. Nada fuera de lo común, pero aún así se veía genial. Su cabello aún estaba húmedo y ligeramente despeinado. ¿Cómo rayos hace? Seguramente si yo fuera descuidada en algunos detalles de mi aspecto me vería horrorosa.
Yo lo miraba, y apuesto que si no fuera porque mi boca estaba cerrada, la baba estaría cayendo al suelo en estos momentos.




— Si quieres puedo dejarte a solas con tu celular—




El rió y se giró — Lindas piernas— Dijo guiñándome un ojo.




Me sonrojé al instante.




— Vamos— Me dijo con su sonrisa triunfante.




Lo seguí y vi que subía a un audi a1 2015 color blanco.




— ¿Y tu moto? — Pregunté mientras me acomodaba en el asiento.




— Se que te encanta— Dijo con una sonrisa— Pero no puedo permitir que subas usando eso— Respondió mirando mis piernas.




— ¿Hablas del vestido?—




— Exacto—




— ¿Qué tiene de malo? —




— Soy tu amigo, se supone que debo cuidarte. ¿Eso hacen los amigos? —




— Si eso hacen— Respondí riéndome. — Se supone que debes saberlo—




Se encogió de hombros —Nunca tuve una amiga mujer —




Si tuviste, pensé. Pero amigas con derecho a tocarte. La idea me incomodó.




Después de quince minutos Lucas estacionó el auto en frente de la casa donde se hacía la fiesta, luego de bajar lo seguí hasta portón que nos conducía al patio trasero. El lugar era enorme y tenía luces en todas partes. En una esquina estaba  el dj, es un chico de mi universidad. En el medio estaba la pista de baile, y estaba llena de jóvenes moviéndose al ritmo de la música, cerca de la puerta trasera de la casa había asientos, donde seguramente estaré toda la noche.
La piscina estaba alejada de la pista de baile, pero sin duda alguna alguien terminará ahí esta noche… Solo espero no ser yo.




— ¿Tu amigo va a la universidad?— Pregunté.




— Si, es el que pasa la música. Iré a saludarlo ¿Vienes? —





— Me quedaré por aquí— Le dije, cuando me encontré con un rostro familiar en la pista de baile.




El frunció el ceño — De acuerdo, ten cuidado— Asentí.




Bruno estaba a unos metros de mi, y estaba sonriendo mientras venía.




— Hola Lene, no esperaba verte aquí. — Dice sonriendo.




Lo bueno de Bruno, es que él no solía pedir explicaciones, generalmente pregunta por curiosidad, o eso creo. Pero jamás  hizo ninguna escena y es algo que le agradezco.
Aunque debo reconocer que la situación es un poco rara, teniendo en cuenta nuestro último beso.




— Yo tampoco, ¿Conoces al dueño de la casa? — Pregunté




— Algo así,  no somos amigos, pero lo conozco —




Pasamos un momento hablando y me contó que vino con dos amigos. A Bruno le gusta salir, aunque siempre es prudente, y no bebe en excesos pero definitivamente le encanta la noche, eso es algo que sabía hace mucho.
Pasaron los minutos y nosotros continuábamos parados hablando a un costado de la “pista de baile”. Por momentos yo miraba y buscaba a Lucas a mi alrededor.




— ¿Lene? — Creo que él llevaba tiempo llamando — ¿Viniste sola? — Preguntó una vez que tuvo mi atención.




— No, vine con un amigo… Debería buscarlo— Le dije mientras miraba a todos lados.




— De acuerdo… Cualquier cosa estaré por aquí— Dijo y se fue.




Primero fui hacia donde estaban pasando música, Lucas no estaba y tampoco su amigo, tres chicas eran dj ahora.
Seguí recorriendo el patio y no había rastros de él, mi instinto me dijo que buscara en la barra, donde me dirigí rápidamente. Como no, Lucas estaba con un vaso en su mano, pero no estaba solo.
Suspiré al verlo hablando muy animado con una chica de cabello negro y largo hasta la mitad de su espalda, tenía un vestido negro con un cinturón dorado en su cintura. Vale decir que el vestido le cubría medio muslo.
Decidí dejarlo y pensé en irme. Pero entonces me pregunté, ¿Por qué acepté venir a esta fiesta? ¿Por diversión? Definitivamente mi concepto de diversión no lo encontraría aquí, este no es mi mundo. Solo acepté para pasar tiempo con Lucas.
Mientras pensaba, un chico se acercó y comenzó a bailar al lado mío. Yo me aparté pero él se pegó más a mi y me pellizcó el trasero, lo empujé y se tambaleo un poco hacia atrás, genial creo que está borracho.




— ¿Qué te pasa? — Le grité encima de la música, mientras me di vuelta y comencé a caminar hacia la barra donde Lucas seguía hablando con la chica.




— Lucas— Dije. El me miró y luego volvió su atención a la chica.




— ¿Podemos hablar un momento? — Dije, mientras los miraba a ambos. La chica me lanzó una mirada envenenada.




— ¿Qué quieres Muller? La fiesta es grandes puedes perderte por cualquier lugar. — Dijo sonriendo.




— ¿Perderme? Jamás volviste— Le reclamé.




— Estabas muy entretenida con el Señor controlador—




— Eres imposible, me voy—




Me encaminé hacia el portón y me choqué con el chico que me bailaba hace solo unos minutos.




— ¿Quién te crees que eres para empujarme? — Dijo mientras me arrinconaba contra una de las paredes de la casa.




— No la molestes, porque te juro que es lo último que harás— Dijo Lucas mientras empujaba al chico hacia atrás.




Luego me tomó del brazo para sacarme afuera pero el chico gritó.




 — ¿Qué pasa cariño? Yo creo que te gustó cuando te toqué — Dijo riéndose.




Lucas se paró en seco — ¿Te toco? — Dijo mientras su rostro se oscurecía.




Yo no dije nada, no quería problemas. Sabía lo que se vendría.
Lucas me soltó y comenzó a caminar hacia el chico.




— ¿La tocaste? — Le preguntó. El estaba muy enojado, hasta su voz se había vuelto sombría.




— Lindo trasero— Dice dirigiéndose a mi. Apenas terminó de hablar, Lucas lanzó una piña directo a su mentón. El chico cayó al suelo de inmediato.




Otros dos chicos se unieron y comenzaron a golpear a Lucas, el los esquivaba bien pero tenía una clara desventaja. Yo no podía meterme en la pelea, no sabía que hacer.
En un momento la mayoría de las personas que estaban en la fiesta se posicionaron alrededor de la pelea, inmediatamente busqué a Bruno con la mirada. Cuando lo encontré fui corriendo hasta donde estaba.




— Sepáralos por favor — Le dije desesperadamente.




Bruno asintió y tiró de Lucas para separarlos, pero tuvo que hacer mucha fuerza porque Lucas no quería ceder.




— ¡Lucas basta! — Grité y él me miró de inmediato. Tiró bruscamente sus brazos para salir del agarré de Bruno y se dirigió hacia mi.




— Lo siento — Dijo despacio— No quería asustarte—




— Me voy— Le dije con mi voz temblorosa.




El me tomo suavemente del brazo. — Ven conmigo—




Miré su mano en mi brazo y vi los nudillos ensangrentados, en el costado de  su labio inferior tenía sangre. No podía decirle que no.




— Yo conduzco, dame las llaves— Le dije y me sorprendió cuando me las dio de inmediato.




Comencé a caminar y él me siguió. No hablamos en todo el camino, yo miraba fijamente hacia adelante, y por el rabillo del ojo noté que el me miraba en algunos momentos.
Cuando llegamos al departamento estacioné el auto y le devolví las llaves.




— Lene lo siento— Lo miré y me sorprendió que me diga mi nombre.




— Tenía miedo que te ocurra algo, eran dos contra uno— Dije mirándolo a los ojos.




— Estoy bien—




— ¿Tienes algo para esto? — Dije mientras agarré su mano para examinarla.




— Si, subamos—




Una vez en el departamento nos dirigimos al baño. Agarré una pequeña toalla y la moje mientras limpiaba cuidadosamente sus manos.
Lo miraba de vez en cuando pero el jamás hizo un gesto de dolor, solo me miraba fijamente.
Dejé sus manos para continuar limpiando su boca, me mordí el labio inconscientemente mientras hacía mi trabajo, mis manos comenzaron a temblar cuando noté nuestra cercanía.
El estaba apoyado en el lavado y yo estaba a centímetros de su boca mientras la limpiaba.




— Lene— Suspiró mientras agarró mi temblorosa mano.




— Gracias por defenderme— Dije.




— No puedo creer que ese idiota te haya tocado—




— No fue nada, solo exageró las cosas—




— No debió hacerlo— Me dijo.




— Ya déjalo, por favor— Susurré.




— Es que…— Me miró fijamente. — No soporto la idea de que alguien te toque.




— ¿Por qué? — Fue lo primero que vino a mi mente.




— No lo sé, quiero estar cerca de ti, quiero cuidarte. Tengo la necesidad de ver que estás bien todo el tiempo. —




Me quedé boquiabierta, esto no era una confesión de amor. Pero debo reconocer que sus palabras dieron directo en mi corazón. Lo único que decía mi subconsciente es <Él aún siente culpa por haber sido un idiota>




— Ya te dije que te perdonaba por lo que pasó en la secundaria— Dije en un intento de sonreír.




— Esto no tiene nada que ver con la culpa Lene— Dijo mientras se acercaba a mí.




Me aleje y tomé su mano — Ven, necesitas descansar— Le dije.




El entrelazó nuestras manos y lo dirigí hasta su habitación, mi corazón latía fuertemente y mi respiración era agitada.
Mientras estábamos en el cuarto, sin soltar mi mano el buscó en su cajón y sacó una remera negra. Me soltó un instante para desabrocharse la camisa que estaba manchada con sangre, yo tragué en seco.







— Te dejaré mientras te cambias— Dije mirando como uno a uno desabrochaba 
los pequeños botones blancos.




— No es necesario—




Traté de no mirar, en verdad traté pero era imposible. Sentía un imán en mis ojos insistiendo con mantener el contacto fijo en Lucas.
Observé los tatuajes de su brazo izquierdo donde tenía un ancla y en su hombro tenía una pluma transformándose en aves volando y debajo de este la palabra “promise”. Su torso era perfecto, en un momento el levantó los brazos para ponerse la remera y noté en sus costillas las teclas de un piano tatuadas.
El me miró fijamente y yo me sonrojé.




— ¿Te quedas? — Me preguntó.




— No puedo— Dije mirando hacia la cama.




— Dormiré en el sillón—




— De eso nada, acuéstate recibiste algunos golpes hoy— Dije mientras notaba una pequeña magulladura en su mejilla.




— Primero te llevaré—




— Tomaré un taxi—




— No lo harás, te llevaré—




—Me quedaré— Mentí.




El abrió los ojos sorprendido. — Iré al sillón—




— No— Dije mientras lo agarré de su mano y lo guié hasta su cama. El se quitó las zapatillas y luego comenzó a desabrochar el cinturón de su pantalón.
Miré para hacia un costado y de reojo pude notar cuando se quitaba su pantalón y quitaba las sábanas para acostarse en la cama.
A estas alturas mi corazón saltaba en mi pecho y en mi vientre sentía cosquillas típicas de los nervios, o quizás algo más.




 — ¿Quieres que te preste ropa? —




— No, estaré  bien— Dije mientras me senté contra el respaldar de la cama.




El me abrazó y su rostro estaba en mi vientre. Ninguno de los dos habló, yo solo acaricié su pelo hasta que noté que se quedó dormido. Minutos más tarde lo quité con cuidado de mi vientre, tomé mis zapatos y fui hasta la sala.
Está vez fui más atenta y vi donde dejó la llave, la tomé y abrí la puerta, dejándola abierta unos minutos mientras dejaba una nota y las llaves encima de la mesa.
Cerré la puerta despacio tratando de no hacer mucho ruido, luego verifiqué que no quedará abierta del lado de afuera.
Eran las cuatro de la mañana y tenía dos llamadas de Bruno. Le escribí un mensaje diciendo que todo estaba bien y que luego hablaríamos.
Salí del departamento y me dirigí hasta una parada de taxi y unos minutos después estaba en mi departamento, cambié mi ropa y me deposité bajo mis sábanas.
No podía dejar de pensar en Lucas, en sus palabras, en su mirada, en su cercanía…


<Quiero estar cerca de ti, quiero cuidarte. Tengo la necesidad de ver que estás bien todo el tiempo.> Dijo.


No iba a ilusionarme. Él solo quería cuidarme porque es mi amigo, nada más. Tengo que dejar de pensar en nosotros como si alguna vez fuéramos algo más que amigos.
El jamás asumiría ese compromiso, y yo jamás aceptaría ser una de sus amigas con derecho, no quiero convertirme en una chica más de su lista.

No creo que pueda ser su amiga, no creo que pueda estar cerca de él sin desear besar sus labios. Esto esta mal. ¿Qué debo hacer? Estar cerca de él no funciona, podría intentar con la distancia.

Jodido Lucas, Jodida yo, Jodida la distancia.



4 comentarios:

  1. Aww me encanto!! Muero con el próximo capítulo por favor no tardes tanto en subir el capítulo 7 te mando besos virtuales xxx ♥

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    1. Gracias!!! Si iré trabajando en él. Gracias por tu comentario. Besitos!

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